Etiopía, el gran desconocido

Es sorprendente la imagen que tenemos en mente de un determinado lugar que nunca hemos visitado. Una imagen, posiblemente, basada en lo que cada uno de nosotros, y la sociedad en que vivimos, guarda en su imaginario particular. Además ésta imagen no tiene porqué estar conectada al sitio en si, sino quizás a la zona, al continente, o a lo que nos parece que se encuentra “por ahí”. Con todo lo que un día hemos oído, visto o leído parece que nuestra mente hace un collage que ni por asomo se acerca a la realidad.

Siempre explico algo que me sucedió porque es un ejemplo muy gráfico. Estaba yo liada con mis preparativos para mi primer viaje al África (negra). Le estaba explicando muy emocionada a una amiga que en pocas semanas viajaría a Tanzania. Ella me miró sorprendida y me dijo: “África? Uffff…Te morirás de calor…” Nunca olvidaré el safari en el cráter del Ngorongoro lloviendo y, aunque íbamos preparados con nuestros forros polares y capelinas, hacía un frío que pelaba. Era agosto de 2006.

África es un continente enorme en el que hace frío y calor, en el que se encuentran zonas de sabanas, desiertos, ríos, lagos, saheles y montañas…

Y al hilo de lo que os contaba, Etiopía es, posiblemente, el gran desconocido de los países de África. Si a vuestra mente acuden imágenes de reportajes de TV de una gran hambruna (de 1984, por cierto), a parte de haceros la reflexión de que ya no sois unos críos (hahahaaaa), no me extrañará nada porque a mi me pasó lo mismo. Por eso quiero explicaros un poco de éste maravilloso país, de la antigua Abissinia.

Para empezar es uno de los países más grandes del mundo situado en el llamado cuerno de África, limita con Sudán, Sudán del Sur, Eritrea, Djibouti, Somalia y Kenya.

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Wenchi Crater Lake Vía Ethiosports

Axum, Lalibela, Bahar Dar, Gondar y Harar son las ciudades más importantes del llamado circuito histórico. Y es que Etiopía tiene mucha historia. Es una de las cunas de la humanidad, a saber por los restos fósiles de la famosa Lucy, que tienen unos 3,5 millones de años y que son del primer homínido bípedo del que se tiene constancia.

Pero Etiopía tiene numerosos atractivos para visitar como los misteriosos obeliscos de granito de Axum, las bellas iglesias excavadas en la roca de Lalibela, y, quizás lo más enigmático de todo, la iglesia de St. Mary de Zion, que, cuenta la leyenda, contiene el Arca de la Alianza.

La historia de éste país empieza con el reino de Axum, de pasado glorioso, pero a la vez poco conocido, cuyos orígenes se remontan al siglo II AC. Alcanzaron su máximo esplendor entre los siglos IV y VII DC, cuando el reino Axumita controlaba la mayor parte del territorio de la actual Etiopía, incluyendo territorios al sur de la Península Arábica.

Los axumitas tenían contactos comerciales y diplomáticos con los Imperios Egipcio, Griego, Bizantino y Persa.

Los logros de ésta singular cultura se han documentado en los hallazgos arqueológicos encontrados, siendo de lo más destacable sus inmensos obeliscos de granito negro.

Estos obeliscos, también llamados stelae, son las estructuras más altas talladas de una sola pieza de roca que se erigieron en el mundo antiguo. Cual es su antigüedad y para qué se usaban es todavía un misterio. El obelisco más alto que aun se mantiene en pié se halla en la ciudad de Axum y tiene 23 metros de altura, fue recuperado en 2008 después de haber sido robado por el ejercito italiano en 1935 cuando la invasión de Abisinia.

 

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Obelisco Axum Via Etiosports Foto (c) Foto © Chris Roche

Pero aun hay otro misterio más grande que envuelve la antigua ciudad de Axum, se trata del recinto amurallado que protege dos iglesias, Entre éstas iglesias, ambas dedicadas a St, Mary de Zion, se encuentran los restos de una iglesia antigua que dicen que contiene la verdadera Arca de la Alianza.

Cuenta la leyenda que hace mucho tiempo toda la zona era un pantano habitado por espíritus malignos. Dios ayudó a la comunidad local bajando a la colina sagrada Makade Egzi, desde donde esparció un polvo milagroso que secó el pantano, disipó los espíritus y cargó a la región con poderes mágicos.

Durante siglos se construyeron santuarios en la colina y donde se supone que había estado el pantano. Y por las inmediaciones de esta sagrado lugar se asentó el Reino Axumita.

Leyendas etíopes cuentan que cuando la reina de Saba volvía de su famoso viaje a Jerusalem, supo que estaba embarazada del rey Salomón. Cuando dio a luz le llamó Menelik, que significa “el hijo de un hombre sabio”, concebido en Jerusalem y nacido en Etiopía.

Cuando Menelik cumplió los veinte años viajó hasta Jerusalen para conocer a su padre. Salomón lo reconoció al instante y le cubrió de honores. Al cabo de un tiempo, sin embargo, los líderes religiosos del rey empezaron a tenerle celos y exigieron a Salomón que volviera a Etiopía.

Salomón accedió a cambio de que el hijo mayor de cada uno de los líderes le acompañara. Entre éstos jóvenes se encontraba Azarius, hijo de Zadok, el sumo sacerdote de Israel, y fue él y no Menelik quien robó el Arca de la Alianza del sanctasantorum del Templo. Cuando los israelitas revelaron al príncipe el hurto se hallaban muy lejos de Jerusalem, Menelik dedujo que la reliquia nunca habría salido de Jerusalem sin la aprobación de Dios. Por tanto decidió que el Arca seguiría con ellos hasta Etiopía y la llevó a la ciudad sagrada de Axum, donde ha permanecido desde entonces.

Un siglo más tarde el rey Fasilidas trasladó el Arca a la recién construida iglesia de St. Mary adyacente a las ruinas de la antigua iglesia de Maryam Tsion donde se quedó hasta 1965, cuando Haile-Selassie (al parecer descendiente directo de Menelik) la transfirió a una ubicación más segura en una capilla más segura, la llamada Treasury, a pocos metros de la vieja iglesia.

En el pasado el Arca salía en procesión por la ciudad de Axum durante acontecimientos eclesiásticos importantes. Más recientemente estas procesiones se limitan al festival del Timkat, la celebración más destacable de la Iglesia Ortodoxa etíope, que tiene lugar cada mes de enero.

A partir del inicio de los conflictos militares con la vecina Eritrea, el Arca ha permanecido encerrada en la seguridad del Treasury y a nadie, excepto al sacerdote principal, ni siquiera al presidente de Etiopía, se le permite ver el Arca.

Axum también ocupa un lugar destacable en las tradiciones musulmanas. La remota ciudad de Axum fue el primer centro histórico donde los seguidores de Mahoma pudieron practicar libremente su religión en un ambiente pacífico sin temor a ser perseguidos. En el año 615 de la era cristiana Ella Saham, rey de Axum ofreció asilo a un reducido grupo de seguidores de Mahoma, 11 hombres y 4 mujeres, entre los que se encontraba Uthman ibn Affan, quien llegó a ser Tercer Califa. Los estudiosos creen que se eligió a Axum como lugar de asilo por los estrechos vínculos comerciales entre éste antiguo reino y la ciudad-estado de La Meca, mucho antes del auge del Islam.

Las iglesias excavadas en roca de Lalibela

Axum empezó su declive en las primeras décadas del siglo VII como resultado de la rápida expansión de los árabes musulmanes por todo Oriente Medio. Los Imperios Bizantino y Persa cayeron ante los árabes asestando una estocada mortal al sector comercial de los reinos Axumitas.

Se sabe poco de lo que fue del Reino de Axum entre los siglos VIII y IX. A mitad del siglo IX el estado etíope reapareció como la dinastía cristiana Zagwe localizada en la ciudad de Roha, en la región Amhara en los altiplanos de Etiopía.

La dinastía Zagwe, gobernada por once reyes, perduró hasta el siglo XIII, cuando su último rey abdicó a favor de un descendiente de la vieja dinastía Axumita.

Lalibela, Ethiopia --- The fantastically preserved rock hewn Church of Saint George; Lalibela, Ethiopia --- Image by © Toby Adamson/Design Pics/Corbis

Biete Ghiorgis, Lalibela Vía National Geographic Traveller Foto © Toby Adamson

El más notable de los gobernantes de la dinastía Zagwe fue el rey Lalibela que reinó del 1.167 al 1.207. Una de las hazañas más destacadas de su reinado fue la construcción de una docena de bellas iglesias excavadas en la roca.

Según cuenta la leyenda una densa nube de abejas rodeó al Príncipe Lalibela en el momento de su nacimiento. Su madre, asegurando que las abejas representaban los soldados que un día servirían a su hijo, le puso por nombre Lalibela, que significa “las abejas reconocen su soberanía”. El hermano mayor de Lalibela, Harbay, celoso por éstas profecías intentó envenenarle. Mientras Lalibela estaba drogado, fue transportado por ángeles hasta el Reino de los Cielos donde Dios le dio instrucciones para construir una nueva Jerusalem con iglesias de estilo único. Entonces supo Lalibela que no había de temer por su vida o por su reino ya que estaba consagrado por Dios, por lo cual decidió construir las iglesias.

Después de tres años de comunicación divina, Lalibela volvió a su existencia mortal y aceptó el trono de su hermano, a quién también Dios había visitado pidiéndole que abdicara a favor de Lalibela.

Los dos hermanos viajaron a la ciudad de Roha y empezaron la construcción de las iglesias. Ayudados por ángeles y por Sant Gabriel, construyeron doce extraordinarias iglesias en un período de veinticinco años.

La Iglesia Ortodoxa Etíope canonizó, más tarde al rey cambiando el nombre de la ciudad de Roha por el de Lalibela.

Las iglesias de lalibela se encuentran entre las creaciones arquitectónicas más extraordinarias de nuestra civilización. Cada una ha sido esculpida, de dentro y de fuera, directamente de la roca viva. Este tipo de arquitectura no era nuevo en la zona ya que hay multitud de otros ejemplos en el territorio etíope que datan de períodos anteriores, las construcciones de Zagwe, sin embargo llevaron ésta forma de arte a otro nivel. Las hay de dos clases en Lalibela: las iglesias excavadas en cuevas, que se tallaron hacia dentro desde acantilados verticales y las iglesias monolíticas talladas en la roca, que imitan una estructura de construcción vertical, pero que, de hecho, están talladas de una sola pieza de la roca que las rodea y se hallan separadas de ésta por una zanja circundante.

Probablemente el método de construcción utilizado por aquellos artesanos fue primero cavar la trinchera directamente de la roca y luego ir vaciando a cincel el exceso de piedra para revelar los espacios exteriores e interiores.

Un laberinto de estrechos túneles conectan muchas de las iglesias, y las paredes de las zanjas y los patios contienen cavidades y cámaras que albergan momias de monjes o peregrinos notables. Las iglesias aún celebran oficios hoy y muchas contienen murales con escenas de la Biblica ricamente pintados.

La iglesia más importante, llamada Bet Giorgis, está dedicada a San Jorge, el patrón de Etiopía. Dice la leyenda que cuando el rey Lalibela casi había completado el conjunto de iglesias que Dios le había encomendado, se le apareció San Jorge, con su armadura y su caballo blanco, y le reprochó enfadado que no hubiera construido una casa para él.

Lalibela prometió construir una iglesia más bella que las otras para el santo. La iglesia de Bet Girgis es casi un cubo perfecto, tallada con forma de cruz, y está orientada de manera que la entrada principal está en el oeste y el sanctasanctórum en el este. Las nueve ventanas de la fila inferior son ciegas; las doce ventanas de encima están operativas.

Uno de los detalles más sofisticados de Bet Giorgis es que el espesor de pared aumenta paso a paso hacia abajo pero las molduras horizontales en las paredes exteriores ocultan sorprendentemente el aumento.

La decoración del techo, utilizado en la actualidad como el símbolo de los monumentos de Lalibela, es un relieve de tres cruces griegas una dentro de la otra. La iglesia se encuentra en un profundo pozo con paredes perpendiculares y sólo se puede entrar a través de un túnel oculto tallado en la piedra.

Lalibela fue el refugio de una de las herejías más interesantes del cristianismo, conocida como monofisismo. Esta creencia afirma que Cristo era divino y humano antes de su encarnación, pero que su naturaleza divina dejó su cuerpo y sólo volvió a entrar en él después de la Resurrección. El monofisismo se profesó en Asia Menor, Africa y Etiopía durante el Consejo segundo de Éfeso en 449 dC y poco después se condenó como herejía en el Concilio de Calcedonia en el año 451. En diferentes formas aun sobrevive hoy en la Iglesia Ortodoxa Siria, la Iglesia Armenia, la Iglesia Copta de Egipto y la Ortodoxia Etíope.

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Muchacha de la tribu Afar, el único pueblo capaz de sobrevivir en los parajes hostiles de la Depresión del Danakil. Foto via Selamta

 

El Sur

Decenas de tribus y el Gran Valle del Rift también son lo más destacado del circuito de atracciones naturales y culturales. Algunas de las tribus principales son los Hamer, los Mursi, los Karo, los Surma, los Erbore, los Konso y los Borena. Cada una de ellas con sus tradiciones ancestrales y sus curiosos ornamentos y atuendos, según su cultura y sus creencias. La identificación más obvia de los diferentes grupos se encuentra en la joyería, los peinados y el bordado de los vestidos.

Los atractivos turísticos naturales en Etiopía son muy numerosos. El Gran Valle del Rift, con sus cadenas de lagos y parques nacionales forman parte de esta región asombrosa.

La depresión de Danakil, con el sobrenombre del Infierno en la Tierra, es uno de los territorios más inhóspitos de nuestro planeta, con muchas zonas a cien metros por debajo del nivel de mar, pero que, a la vez, ofrece parajes de una belleza espectacular.

 

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Volcán Erta Ale. Vía National Geographic Foto © G. Steinmetz

 

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Simien Mountains. Via Simien Park

Sus reservas y parques naturales son impresionantes, entre los que destaca el de las Montañas de Simien, también llamado “el techo de Africa” por su máxima altitud (4.620m) cuyas gargantas se comparan al Gran Cañón del Colorado han sido declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

También el Omo National Park, la más grande reserva natural del país y una de los más bonitas.

La Cueva de Sof Omar es, en realidad, un sistema de Cuevas que contiene la cueva más larga en Etiopía, con 15,1 kilómetros de largo, algunas fuentes afirman que es el mayor sistema de cuevas en África y se ubica como la 306 más larga en el mundo. Está situada al este de Robe, en la zona de Bale de la región de Oromia en el sureste de Etiopía, a través de la cual el río Weyib (o Río Gestro) fluye. Durante mucho tiempo fue un centro religioso, es sagrada tanto para el Islam como para la religión tradicional local Oromo. Las cuevas son conocidas por sus muchos pilares, sobre todo en la "Sala de las Columnas".

Aunque éstas zonas son mucho menos visitadas por los viajeros proporcionan una experiencia irresistible para los amantes de la naturaleza y de las culturas ancestrales.

Visitéis el norte, por su historia, o el sur, por su biodiversidad y su naturaleza, no os podéis perder éste hermoso país.

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Río Omo. Vía National Geographic Foto © Randy Olson

 

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