Reflexiones sobre la fotografía de viajes

Desde el momento que empezamos a pensar en el viaje, nuestra mente empieza a imaginar una serie de imágenes de lo que veremos y descubriremos. Estas imágenes nos ayudan, o influencian, en nuestra elección del destino, y una vez en él refuerzan, cambian o desmitifican nuestra idea preconcebida.

Pero es cuando volvemos a casa donde empieza la creación de la imagen final de nuestra experiencia. Para ello contamos con los recuerdos y además con cientos (o miles!!!!) de imágenes en nuestras tarjetas de memoria.

Al finalizar nuestros viajes hemos dedicado muchas horas a este trabajo en el que pocas veces, o nunca, se piensa. Y os aseguro que es un trabajo ingente.

Si cuando estamos definiendo nuestro viaje, buscamos información y nos documentamos: qué veremos, cuales son los lugares imprescindibles, que corriente eléctrica hay, como está el cambio de la moneda local, que tiempo hace,…

Si además dedicamos tiempo a preparar nuestro plan fotográfico el resultado, normalmente, es mejor.

Por ejemplo, una cuestión que parece obvia, pero os aseguro que nos ha pasado, es conocer nuestra cámara. No hay cosa más decepcionante que tener delante de tus ojos una escena inolvidable y perdértela por estar buscando un ajuste de la cámara, que en ese momento parece que se esconde. Otro momento trágico y que, como bien dice la ley de Murphy, pasa a menudo es que la batería se acaba en el peor momento posible, llevad siempre una batería de repuesto, no es una gran inversión pero sí un gran alivio en muchas circunstancias.

En nuestros viajes nos encontramos con todo tipo de fotógrafos y nuestra conclusión final es que no hace falta llevar un equipo de “profesional”. Si eres un aficionado a la fotografía las cámaras compactas de hoy en día te ofrecen unas prestaciones excepcionales y se consiguen fotografías fantásticas sin necesidad de ser un experto, además de ser ligeras y cómodas.

Un elemento muy práctico es una bolsa hermética, os aconsejamos no falte en vuestro equipaje, nunca sabes si te sorprenderá un aguacero impresionante, habrá arena y/o polvo o finalizarás tu trekking haciendo rafting en una canoa de bambú ( por cierto, si tenéis la posibilidad no perdáis al oportunidad de hacerlo), en estas situaciones la bolsa hermética os puede salvar de una reparación costosa o incluso de la pérdida de la cámara.

Otro elemento que consideramos imprescindible, aparte del adaptador universal, es un enchufe con varias tomas (ladrón). Hoy en día viajamos con muchos aparatos que necesitan cargar las baterías (teléfono, Tablet, ordenador,…) y por su puesto la cámara. Llegas a tu alojamiento después de todo un día visitando lugares maravillosos, viendo salidas y puestas de sol fantásticas, colores, gente y tienes la batería bajo mínimos, empiezas a buscar y descubres con gran sorpresa y frustración que solo hay un enchufe.

Y para terminar, seguro que harás muchas más fotografías de las que a priori puedas pensar, siempre pasa. Pues bien, si quieres aprovechar un poco de nuestra experiencia, te aconsejamos que hagas una selección de las fotos que más te gusten, lo antes posible. Si no lo haces poco tiempo después de haber llegado a casa corres el riesgo de que se queden archivadas en el tarjeta de memoria o en el ordenador y que no las vuelvas a mirar nunca más. O que, cuando pasados unos meses, quieras hacer la selección no recuerdes el nombre aquel pueblecito tan especial, o el nombre de aquel niño o personaje tan peculiar y que tanto te impactó.

* Fotografía de portada: Laura y Xavi a orillas del rio Casamance en Sédhiou - Senegal ( fotógrafo Quim Fábregas).

 

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http://www.xatakafoto.com/trucos-y-consejos/cinco-peligros-a-evitar-para-proteger-tu-camara

http://nationalgeographic.es/fotografia

 

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