Sudan – Los Reinos Kushitas de Nubia

“Subimos la inmensa duna al abrigo de los primeros rayos de un sol perezoso que tiñe la arena y las formaciones rocosas con una sinfonía de tonos ocres, que van del rojo al dorado. Al alcanzar la cresta la esperada visión que se nos ofrece nos deja maravillados. Esparcidas caprichosamente entre las arenas del desierto, despuntan majestuosas las Pirámides construidas para albergar las tumbas de los más de 100 reyes y reinas Kushitas, que gobernaron éste inmenso país.

Se respira paz, estamos absolutamente solos, para descubrir los secretos que esconden estos restos funerarios, que han desafiado el transcurrir de miles de años de antigüedad.”

Meroe, 30 de diciembre de 2015.

Reconozco que cuando estaba preparando el viaje, mi máxima ilusión era visitar las Pirámides de Meroe, y, sin lugar a dudas, ésta necrópolis es uno de lugares más espectaculares de Sudán. Pero el País de Kush me depararía muchísimas más sorpresas, que no había ni imaginado.

No hace falta destacar que su riqueza en vestigios arqueológicos es inmensa. Lo poco que se ha excavado es increíble. Templos construidos por Hatshepsut, y Amenofis III, entre otros, y por supuesto, por el gran Faraón Negro, Taharqa, que llegó a reinar Egipto y el reino de Kush. Desgraciadamente Sudán es un país pobre y no ha tenido, ni tiene, los medios para restaurar y conservar tanta maravilla. Para muestras los templos Kushitas engullidos por el Lago Naser, las tumbas aun por abrir en el Kurru o los restos catalogados del Templo de Soleb, pendientes de ser usados para su reconstrucción. Y miles de hectáreas por todo el país por excavar.

Arqueología a parte, y consciente de lo radical que es pasar sin profundizar mucho en ella por que el país está cuajado de restos, Sudán es un país maravilloso. Sus paisajes van desde la inmensidad de sus desiertos de formaciones rocosas, con interminables extensiones de dunas, hasta las fértiles tierras, salpicadas de poblados nubios, que lindan con el Nilo. El río más largo de Africa, que hemos visto discurrir sinuoso a lo largo de nuestro recorrido, ahora mostrándose, ahora escondiéndose, y que ha sido portador de vida de los habitantes de éstas tierras y crucial medio de comunicación.

En cuanto a sus gentes, los nubios tienen su propia raza. De piel muy oscura y rasgos orientales son muy altos, de porte elegante y extremadamente hospitalarios y amables. En su mayoría musulmanes, pero en absoluto extremistas. Sudán es un país con poquísimo turismo y a todos, hombres y mujeres, les encanta hablar con los forasteros, por que es rarísimo ver alguno.

Hemos visitado el país prácticamente solos y hemos descubierto un pueblo fascinante, que se muestra al viajero tal cual es.

Según informaciones recientes, Sudán ha encontrado financiación exterior para la conservación de su patrimonio histórico. Sin duda, es una gran noticia, ya que de otro modo su inmensa riqueza arqueológica está destinada a desaparecer bajo las arenas del desierto. Y probablemente la antigua Nubia empezará su camino al desarrollo como lo hacen todos los pueblos. Con las cosas buenas y las cosas malas inherentes al propio progreso.

Y yo siempre recordaré que he tenido la inmensa suerte de haber podido conocer éste país cuando aún era auténtico, cuando aun se podía intuir la majestuosidad del Reino de Kush.

* Fotografía de portada: Laura en la Necrópolis Real de Meroe - Sudán

 

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Laura y Xavi en el Templo de Amón en Naqa - Sudán

Sudán

 

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